1 de junio de 2011

Los jubilados tenemos el deber de comunicar nuestros pensamientos


Hoy  he leído una frase que decía algo así como “que mientras  piensas  eres dueño de tus palabras, pero que en el momento que  las dices pasan a pertenecer a otros”.

Esto me hace nuevamente ponerme en marcha para comunicaros mis reflexiones:

Posiblemente nunca nos habíamos dado cuenta de la importancia de nuestros pensamientos, los de cada uno, y sin embargo, muchas veces, damos por hecho el que los demás deberían conocerlos. Un ejemplo práctico es  que a los jubilados nos gusta que nos digan o nos traten así o de la otra manera… a nuestros años ya no vamos a cambiar en nuestros gustos, pero ¿hemos comunicado a la persona o personas de las que esperamos ese trato lo que pensamos? ¡No vamos a pedirles que adivinen...! ¿No es mejor que nuestros pensamientos sean palabras para que pasen a ser propiedad de otros?


Sobre todo, volviendo a lo que me sugiere la frase,  creo que deberíamos compartir lo que llevamos dentro.  No permitamos que nuestros pensamientos, que todo nuestro   interior quede silenciado. ¡Tenemos tanta riqueza con nosotros! Cuando lo descubres, ya no hay marcha atrás tienes que comunicarlo.

Esta será nuestra forma de contribuir y seguir estando En Marcha, de sentirnos valiosos para la sociedad

Siento envidia sana de las personas que han dedicado su vida a escribir, como Ana María Matute. Gracias a sus escritos nos está trasmitiendo sus pensamientos, su gran riqueza interior. ¿No es el mundo un poco mejor leyendo sus libros? Hablando de sí misma ha dicho que "La literatura es el faro salvador de muchas de mis (sus) tormentas" y en otra ocasión "El que no inventa no vive". La profundidad de estas frases me hace desear  el leer sus libros.  Tengo ganas de descubrirla en sus pensamientos.

Es curioso como todo lo que escucho o leo, desde mi situación de jubilada en Marcha, adquiere una dimensión mucho más profunda que en mis estados anteriores.  Y estoy segura de que lo mismo le está pasando a la mayoría de los jubilados. 



Así que no silenciéis vuestros pensamientos porque son una gran riqueza que deberemos compartir.

Aunque yo piense que mis reflexiones no le importan a nadie, que nadie las leerá, seguiré dejándome llevar por este impulso de escribir porque a mí sí que me hacen bien. Me siento a gusto comunicando. 


(Las fotos que voy compartiendo con vosotros están hechas en los diferentes viajes, o circunstancias que Fernando y yo hemos disfrutado). De lo contrario, puntualmente, os lo iría comunicando.

No hay comentarios: