11 de mayo de 2011

Cualquier circunstancia sirve para escribir un relato


Jubilada En Marcha comunicando algunos escritos:
A éste le he llamado ACOSO.

"La celebración transcurría animada comiendo y bebiendo de las bondades del restaurante.
No lejos y ajenos a la fiesta se estaba desarrollando una especie de cortejo. La coquetería femenina hizo su aparición, esa coquetería que a veces tiene consecuencias insospechadas.

El macho se siente atraído y hace intentos de acercamiento. Tanto se acerca que, en ese momento ella ya sabe que está en peligro y retrocede como queriendo protegerse. Alguien del grupo se da cuenta y exclama ¡va a por ella! Pero…se asombran por el tamaño desproporcionado de los contrincantes.

La langosta recula y se protege  con sus enormes patas,  pero el cangrejo no ceja en su empeño de perseguirla y de atacarla.  Dentro de ese acuario se está desarrollando un auténtico asedio.

Lo peor es que todos se ven  impotentes de parar el acoso feroz. Ni siquiera el camarero pone paz por mucho que se le insista. Los demás ocupantes del acuario están paralizados, nadie interviene. Lo inevitable va a suceder… el cangrejo está descuartizando a su víctima…

En los comensales se instaló  el desánimo y la perplejidad; ya no había ganas de risas y los homenajeados no celebraron debidamente sus regalos de cumpleaños.

Lo cierto es que no hubo sobremesa adelantando la salida del lugar. ¡Restaurante al que nunca han de volver!"

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